El repunte no es uniforme; el crecimiento varía de forma significativa entre los países de la UE y los distintos grupos de productos. Sin embargo, algo ha cambiado en la mentalidad de los responsables de la toma de decisiones: existe un nuevo impulso, acompañado de una mayor conciencia sobre las dependencias y la necesidad de reforzar la resiliencia y la seguridad. Al mismo tiempo, crece el optimismo ante la posibilidad de que el invierno económico esté llegando a su fin.
Semiconductores (T4)
La distribución europea de semiconductores se fortaleció notablemente en el último trimestre de 2025, alcanzando unas ventas de 2.300 millones de euros (+7,7 %) en comparación con el año anterior. Aunque la tendencia general es positiva, la recuperación sigue siendo desigual: Suiza (-16,9 %), Irlanda (-15,8 %), la Península Ibérica (-5,8 %) y Francia (-1,5 %) continuaron registrando descensos interanuales.
En contraste, Turquía (+29,1 %), Alemania (+14,4 %), Benelux (+13,3 %) y el Reino Unido (+13,3 %) mostraron los mayores crecimientos, lo que indica un fuerte dinamismo en varios mercados clave. El sector está recuperando claramente la confianza, a pesar de que persisten desequilibrios estructurales en Europa.

Por tipo de producto, la Lógica Programable (-27,9 %) y OPTO (-6,9 %) registraron los peores resultados de ventas. En cambio, la Lógica Estándar (+61,7 %), Otras Lógicas (+40,2 %), Memorias (+34,5 %) y Sensores y Actuadores (+21,7 %) superaron ampliamente la media del mercado del +7,7 %, mostrando un crecimiento destacado.

Componentes de interconexión, pasivos y electromecánicos (T4)
En el segmento IP&E, el impulso del tercer trimestre continuó en el cuarto, con un sólido aumento del +13,3 % y unos ingresos de 1.470 millones de euros. El crecimiento estuvo impulsado por destacados resultados regionales, liderados por Turquía (+32,5 %), Europa del Este (+21,5 %) y Benelux (+15,0 %), lo que refleja una demanda subyacente sólida.
Francia (+6,6 %), Austria (+8,7 %) y Suiza (+9,5 %) registraron incrementos de un solo dígito, lo que indica una recuperación más moderada. Alemania, por su parte, lastró la media global del segmento IP&E, a pesar de mostrar resultados relativamente mejores en semiconductores, lo que subraya la naturaleza desigual de la recuperación entre mercados y categorías de producto.

Por productos, los componentes pasivos (+16,2 %) protagonizaron una recuperación sólida, mientras que los componentes electromecánicos (+12,8 %) mostraron un rendimiento especialmente fuerte. Las fuentes de alimentación (+4,9 %) se vieron afectadas por el fuerte descenso en baterías y acumuladores (-13,2 %), mientras que los convertidores AC/DC apenas registraron un ligero aumento del +2,2 %.

Todos los componentes consolidados por región (Q4):

Declaraciones del presidente, Hermann Reiter
Las cifras alentadoras de los últimos trimestres no deben llevarnos a conclusiones erróneas. Las comparaciones interanuales parecen sólidas en gran medida porque la base anterior fue excepcionalmente débil. En los últimos años, Europa ha perdido cuota de mercado global, ya que el auge de la electrónica se ha concentrado en los polos de inteligencia artificial de Estados Unidos y Asia.
En este contexto, el crecimiento europeo puede parecer modesto, pero es constante, fiable y está arraigado en la transformación industrial que ahora comienza a tomar forma.
Europa crece de manera amplia, aunque no uniforme, y esta diversidad es un activo estratégico. La historia demuestra que nuestras aplicaciones industriales tienden a ofrecer ciclos de vida más largos, mayor fiabilidad y una mayor sostenibilidad. Ahí reside la verdadera fortaleza del desarrollo europeo: en una sólida base industrial, en horizontes de planificación a largo plazo y en la estabilidad que aportan estructuras democráticas maduras.
El entorno sigue siendo exigente: la volatilidad de las materias primas, la disrupción impulsada por la inteligencia artificial y el aumento de la demanda en los sectores aeroespacial y de defensa generan tanto presión como oportunidades. Las iniciativas gubernamentales a menudo brillan más en sus promesas que en su ejecución. Aun así, Europa ha demostrado en el pasado su resiliencia ante la adversidad. Los desafíos son reales, pero también lo es nuestra determinación.
