Hay un gran número de fabricantes que indican que sus fuentes pueden trabajar alrededor de -25 ºC pero el problema principal es que no son capaces de arrancar a temperaturas tan bajas. La mayoría de las fuentes de alimentación del mercado utilizan resistencias limitadoras para controlar el incremento de la corriente en el arranque de la fuente, como a temperaturas bajas estas resistencias incrementan su valor, se colocan en un valor donde la corriente de entrada no es capaz de arrancar la fuente de alimentación.
Puls ha diseñado un circuito especial para limitar la corriente en el arranque sin utilizar este tipo de resistencias, por lo que puede trabajar en condiciones extremas sin problemas.
Una tecnología similar se ha incorporado en las fuentes de alimentación de Puls empleadas en la Estación III Neumaver en la Antártida, para alimentar equipos de monitorización, sensores fotovoltaicos y medidores de viento.

