Los equipos necesarios para las instalaciones fueron suministrados durante enero y febrero de 2010 para su posterior instalación en los distintos emplazamientos seleccionados.
La actuación contempló 48 sistemas híbridos eólico-fotovoltaicos con apoyo diésel, dimensionados para abastecer comunidades de 10, 20, 30 o 40 viviendas. Las instalaciones combinaban distintas fuentes de generación y almacenamiento con el objetivo de proporcionar electricidad de manera estable y adaptarse a las necesidades energéticas de cada población.
Una microred para comunidades sin acceso a la red eléctrica
El funcionamiento de los sistemas se articuló en torno a equipos Sunny Island de SMA, conectados a bancos de baterías de 48 voltios. A partir de estos equipos se establecía una microred de corriente alterna encargada de distribuir la electricidad entre las viviendas.
El sistema priorizaba la electricidad procedente de las fuentes eólica y fotovoltaica. Cuando la producción superaba el consumo, la energía disponible podía almacenarse en las baterías. En los periodos en los que la generación renovable y la energía almacenada no eran suficientes para cubrir la demanda, se recurría a un generador diésel de respaldo.
Características del proyecto
El proyecto tuvo un valor aproximado de dos millones de euros e incluyó el suministro de 155 inversores SI5048, 126 inversores SB3300, 24 aerogeneradores Bornay 3000 y 72 aerogeneradores Bornay 6000, además de otros componentes y accesorios necesarios para las instalaciones.
La configuración de estos sistemas permitió combinar generación eólica y fotovoltaica, almacenamiento mediante baterías y generación diésel de respaldo. De esta forma, las instalaciones podían aprovechar los recursos renovables disponibles y recurrir a una fuente auxiliar cuando las condiciones de generación o el nivel de carga de las baterías lo requerían.
Electrificación de zonas aisladas
El proyecto desarrollado en Venezuela es un ejemplo de aplicación de sistemas híbridos para la electrificación de pequeñas poblaciones alejadas de las redes eléctricas convencionales.
Este tipo de instalaciones permite disponer de una microred local basada principalmente en fuentes renovables, complementada con almacenamiento y generación de respaldo. Su diseño puede adaptarse al tamaño de cada comunidad, a su demanda eléctrica y a los recursos energéticos disponibles en cada emplazamiento.
