Aunque las baterías de ion-litio (Li-ion) son actualmente la tecnología dominante en los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) a nivel mundial, podrían surgir otras tecnologías que ofrezcan soluciones más robustas desde el punto de vista técnico. Además, en el largo plazo podrían adoptarse variantes de mayor duración para reducir la dependencia de generadores diésel y contribuir a la estabilidad de la red eléctrica.
Este nuevo artículo del Analista Principal de Tecnología de IDTechEx, Conrad Nichol, analiza las tendencias emergentes en tecnologías de baterías para centros de datos.

Cómo evolucionará el papel de las baterías en los centros de datos y su impacto tecnológico
Con el auge de los centros de datos de IA, crece la demanda de sistemas BESS instalados in situ para respaldar esta nueva infraestructura. El dominio actual y las cadenas de suministro consolidadas de las tecnologías Li-ion en mercados a escala de red las convierten en una opción inicial lógica. Sin embargo, la degradación y los riesgos de seguridad del Li-ion están abriendo oportunidades para tecnologías alternativas.
También podría surgir demanda de BESS de mayor duración en centros de datos de IA, con el objetivo de reducir la dependencia de generadores diésel y permitir a los operadores eléctricos equilibrar la oferta y la demanda de electricidad de forma más fiable. Según el informe de mercado de IDTechEx “Battery Storage for Data Centers, Commercial & Industrial Applications 2026-2036: Market, Forecasts, Players, Technology”, se prevé que el mercado C&I de BESS alcance los 21.000 millones de dólares en 2036.

Aplicaciones de las baterías en centros de datos
Un sistema de baterías en un centro de datos debe cubrir la carga crítica (MW) para garantizar suministro continuo en caso de apagón. La carga crítica incluye equipos TI esenciales como servidores, almacenamiento y redes. Normalmente, las baterías se integran en sistemas UPS para evitar interrupciones y pérdida de datos.
Además, pueden utilizarse para realizar peak shaving (reducción de picos de demanda), optimizando los costos eléctricos mediante esquemas behind-the-meter.
Una aplicación emergente clave es la gestión de cargas volátiles de IA. Las fluctuaciones de carga a escala de MW pueden producirse varias veces por minuto. En lugar de operar continuamente a mayor potencia desde la red (lo que desperdicia energía), las baterías pueden proporcionar ráfagas cortas de energía cuando sea necesario. También pueden cargarse cuando la demanda cae repentinamente.

Limitaciones del Li-ion y ventajas de tecnologías alternativas
Tradicionalmente, se han utilizado baterías VRLA y Li-ion en UPS por su bajo costo. Sin embargo, las fluctuaciones rápidas de carga pueden degradar rápidamente las baterías Li-ion, con casos reportados de retiro en tan solo seis meses en centros de datos de IA.
Esta degradación acelerada aumenta los riesgos de seguridad, incluidos incendios, lo que podría elevar primas de seguros o limitar coberturas.
Como alternativa, las baterías de flujo redox (RFB) ofrecen electrolitos no inflamables, mínima degradación y ciclos de vida superiores a 20.000 ciclos. Empresas como XL Batteries y FlexBase están desarrollando proyectos comerciales de RFB para centros de datos en EE. UU. y Europa.
Las tecnologías de sodio-ion (Na-ion) también emergen como opción viable para gestionar cargas volátiles, gracias a su alta tasa C y densidad de potencia. Tiamat Energy, en alianza con Endeavour, desarrolla soluciones Na-ion BESS para centros de datos europeos.

Perspectiva de IDTechEx sobre baterías para centros de datos
A corto plazo, el Li-ion seguirá siendo dominante, especialmente soluciones LFP de menor costo. Centros con limitaciones de espacio podrían optar por químicas NMC por su mayor densidad energética.
No obstante, los recientes incidentes y la rápida degradación en entornos de IA han evidenciado limitaciones. Tecnologías alternativas como baterías de flujo y Na-ion podrían aportar ventajas clave: menor degradación, no inflamabilidad, mayor densidad de potencia y mejores tasas C.
Las variantes de larga duración serán especialmente relevantes para reducir la dependencia del diésel y facilitar el equilibrio de la red eléctrica.